4 ene. 2010

¡TODAVÍA NO ES TARDE! Descubra quien es la persona según su regalo navideño o Eso que uno debe saber acerca de quien efectúa un obsequio navideño...

Si, la cruda verdad sobre el temita de la regalación. Sepa que clase de persona es quien le otorga el presente y no hablo de Papa Noel… en serio.

El regalo es lejos y por preponderancia uno de los elementos más representativos respecto de la persona que lo ofrece. La caracteriza de manera intrínseca, la describe a la perfección y nos da cuenta de quien es en verdad. Es decir que a partir del presente, nos hacemos un identikit patente de un ser humano lleno de virtudes o de un animal que compró la primera porquería que encontró a la vuelta de la esquina. Según el análisis cuasi profesional de estos seres el Dr. Roschall, que no deja de trabajar ni en Navidat ni en año nuevo. Nos presenta un estudio psicológico que explica intensamente el perfil del regalante.

a) Regalos personales intensamente marcados por un Ego gigante: este ser suele regalar su persona envuelta en papel de regalo, metafóricamente no literalmente. Aunque en casos extremos son capaces de hacerlo, pero es todo un tema irse desde casa a una fiesta navideña forrado en papel dorado con un moño rojo, tomar el subte o el colectivo y esperar que sean las 00:00 para ser descubierto. Suele ofrecernos la felicidad con su persona en fotos personales poco objetivas y en pose, elementos que usa cotidianamente como una bufanda, un calzoncillo, una toalla de mano o un cepillo de dientes. Acompañando el regalito con la frase “¡Lo use YO!” mientras guiña el ojo izquierdo. En efecto regala su persona, porque es mas importante él que vos. Un tipo para evitar relacionarse, un inmundo ser que antepone su persona ante cualquier cosa… me molesta tanto que voy a buscar alguno ahora mismo…

b) El obsequio no planificado…más bien ni pensado: es fácil darse cuenta que si al desenvolver nos encontramos con un picaporte, con el reloj de pared de la cocina o el portarretrato que está en la cómoda. Estamos ante alguien que suele actuar sobre la marcha o por olvido. Representa la poca importancia de aquel para con quien se dirige esta ofrenda envuelta en papeles de color. El despistado debe usar la imaginación para regalar algo a mano porque olvido hacer las compras, porque se le pasó la fecha, porque estaba en otra, tenés que comprender… que el trabajo, la casa, las preocupaciones, que mi jefe me respira en la nuca, que el perro ya no me recibe como antes, que perdí el colectivo y los subtes estaban de paro. En fin, alguien que se olvida de todo menos de cómo excusarse. Un tipo divino. Si, es sarcasmo.

c) El presente espontáneo y sin miramientos: este individuo es capaz de quitarse lo que tiene puesto para efectuar un agasajo. Le surge de pronto y no por olvido sino porque es así. Peligroso como un tambor de medusas. De pronto siente impulsos de regalar sus prendas y probablemente se resfríe o vaya preso, pero es pura ternura. Un personaje que sigue el envión del momento. Muy sensible pero también inestable, complicado, amigable y con una especie de vaivén emocional que lo insita a regalar sus pertenencias, lo que se diría en términos psicológicos entre un filántropo y un loco de la guerra.

d) El regalo como decirlo un poco económico, demasiado accesible… una baratija: este es quizás uno de los más abominables seres, repara en gastos siempre. Para él, el regalo es espiritual no se mide en precios, porque lo importante no es la intención sino lo que se gasta. En términos generales un amarrete, que tiene los medios para dar algo significativo pero te ofrece un presente por demás y notoriamente conseguido por un módico precio, por no decir barato. En casos extremos “se olvidan” la boleta o el precio del presente en el presente, para que sepas que gastó en vos. Un sujeto que posee un cocodrilo en el bolsillo… ojala se revele y se lo coma ¡TACAÑO!.

e) El obsequio utilitario que tiene un fin específico: esta persona regala cosas que tienen cierta utilidad determinada y concreta. Herramientas, neceseres, ollas, clavos y otros eteces. Son gente accesible, dispuesta al dialogo, les fascina las revistas de “Hágalo Ud, misma con sus propias dos manos”. Le encanta ver tu cara de sorpresa al recibir sus ¡Herrrmosas herramientas! (Leáse con una cargada cuota de irónico sarcasmo lleno de ira) Espera que construyas una casita de pájaros, un buzón, una casa de tres plantas con cochera con portón automático o una caja para tus alhajas. ¡Divinidad total!

g) El sombrío, una figura que espanta por su aura oscuro, misterioso y generador de escalofríos: en este caso ocurre la situación inversa. La presencia demasiado escénica o carismáticamente sombría nos da una idea del regalo, el cual tomamos con miedo, entre temblorosos espasmos de llanto y aprensión desconfianzuda. Se suelen enviar estos presentes a quiromancistas, scanners detectores de alimañas o directamente desecharlos. Acompañados de un muy asustadizo ¡MMM Qué lindo… Gra-gra-gracias!.

h) El regalo original de manos de un ser poco igualado: en efecto encontrarse con detalles del tamaño de una jirafa o una jirafa de verdad. Cosas muy extrañamente llamativas o comunes pero pensadas en términos artísticos. Son distintivo de artistas o locos, generalmente los primeros son amigos, los segundos dejan recados anónimos. Pero es sobre los primeros este análisis. No se extrañe de recibir inodoros pintados, cuadros, ropa con marcas unicas y toda clase de cosas que puedan considerarse arte. Desde un tornillo a una piedra de 1000 toneladas.

i) El romántico: ¿Que decir de este tipo de regalos y sus ofrendedores? Son pura dulzura, tiernos especimenes de la especie humana en vías de extinción, virtuosos angelitos que provocan expresiones como: “…” (quedarse sin palabras) ”¡AY QUE HERMOSO!” “¡Ai quien bilivit mai lov!” Además de desmayaos, espasmos cardiacos reiterados con suspiración exagerada acompañada de visiones dulces. Y, es que viene del corazón.

j) El desilusionante: ya sea por “a” o por “b” suelen saber de antemano que nos van a generar una desilusión con su presente. Su cara, su gesto, su postura los acusa. Y en efecto ¡Lo logran! Se hacen una imagen tan desconcertante de uno que pueden regalarte una canasta de frutos secos cuando saben que sos alérgica, o te hacen sentir un alma herida y te regala cosas de autoyuda, libros de reflexión sobre porque sos una infeliz o porque nadie te regala cosas como la gente.

Solo quedan un par mas una interrogantes: ¿Qué te regalaron en las pasadas navidades? ¿Crees en Papanuel? ¿Qué esperas de los Reyes Magos?